Todo estuvo muy bien, la recepción, los alimentos, la habitación, menos la actitud de la señora de pelo corto que te atiende durante el desayuno incluido, no sé si haya una cantidad estipulada para propina, pero solo el primer día fue sumamente amable, pero después de la propina del primer día, el resto de los días no los buenos días te contestaba, fue una actitud muy grosera de su parte, el no contestarte e ignorarte durante los siguientes días. Esa actitud aunada a su apariencia de un mal gesto, te hacía sentir incómodo mientras estabas allí, totalmente incómodo, parecía como su mirada te acosara mientras tomabas tus alimentos. No volvería a hospedarme allí mientras ella se encuentre allí, así de excesiva mi incomodidad como la de mis 2 acompañantes, habitación 326.