El hotel es de antes de los años cuarenta, y se encuentra a unos 10 minutos de la estación de tren, en pendiente. El personal de recepción es atento, pero desconocen lo que es la amabilidad. Yo alquilé una habitación individual que aunque pequeña estaba bien distribuida, con una mesa, un armario viejo, con frigorífico, caja fuerte, tabla de planchar y plancha y un calentador de agua, con algún sobre de café y té. En el frigo te dejan una botella de agua. El baño está renovado y limpio, con bañera y ducha, el agua de la ducha es un chorrillo. La cama es individual y pegada a la pared pero con ruedas, así que se mueve, lo que la hace bastante incómoda. El desayuno está bien, con comida caliente, fruta, café y té, solo lo sirven hasta las 9.30 entre semana. A la entrada hay un bar a la izquierda ( aquí si vi a alguien amable ) que aparte de bebidas sirven comida hasta las 9pm. En fin, no todos los hoteles tienen casi cien años, en calidad/ precio está bien. No se os ocurra alquilar una habitación individual.