El hotel estaba bien en general, muy bien situado para llegar en tren al centro de Copenhague (8 minutos andando hasta la estación de Gentofte y desde allí 10-15 minutos en tren hasta el centro). Nuestra habitación estaba en la última planta y sorprendentemente no tenía aire acondicionado a pesar de tener el tejado encima así que pasamos mucho calor por la noche (esos días en Copenhague la temperatura no bajó de 25 grados). Nos dieron un par de ventiladores pero no ayudó mucho la verdad. Zona tranquila con supermercado a 100 metros, coffee shops, y algún restaurante.