El hotel necesita una puesta a punto sobre todo las habitaciones, los sanitarios, de nuestra habitación desconchados, para ser un hotel accesible aún tiene bañeras en los baños. Había hormigas en el baño.
La red wifi va regular, en nuestro caso la TV no cargaba a ratos por falta de señal.
Punto a parte es el desayuno, indigno de un hotel de esta categoría, el zumo es una máquina que va mezclando el agua con un concentrado, con un sabor extraño. Los cafés igual, muy aguados, hasta el expreso sale así.
La bollería dulce de pena, hacía tiempo que no veía algo de tan mala calidad, me estuve fijando y poca gente se atrevía a coger algo.
El queso muy malo y los embutidos de baja calidad.
En la piscina, pese a que está prohibido reservar hamacas con las toallas, la gente lo hace y la persona que está al cuidado de la piscina no hace nada y te tienes que ir porque no hay donde tumbarse y muchas están desocupadas.
Se me olvidada, nuestro ascensor tardaba una eternidad en llegar a la planta donde lo llamábamos.
En general un hotel al que no volveré a ir.