El entorno es estupendo. Las casas tienen de todo y es como estar en nuevo hogar. La finca está impecable y las praderas son una maravilla. Sonsoles es un encanto. El buffet de desayuno es digno de cualquier hotel de lujo. La única pega es que no tiene Wifi (indican que si pero en la práctica no se conecta o no funciona el 98% del tiempo, o no permite una cantidad mínima de datos) y quedas desconectado todo el tiempo que estes allí pues la zona no tiene cobertura, pero ni siquiera esto tiene porque ser una pega, si se mira adecuadamente... Ha sido una estancia maravillosa en cualquier caso.