Los cuartos son muy pequeños, del tamaño de una celda; el desayuno es café con pan y ya prácticamente. Los recepcionistas pretenden ser amables, pero son fríos. A los lockers no se les puede poner candado, por lo que tus pertenencias están en riesgo si compartes el cuarto con desconocidos.Todo eso podría mejorar. Está a 10 minutos caminando de la catedral.