El servicio de recepción podría mejorar, no se le entiende casi nada al chavo que nos recibió.
La habitación estaba muy caliente porque le pega el sol todo el día, podrían cerrar las persianas para evitar que se sofoque tanto; por esta razón fue imposible estar en la habitación por la tarde, tuvimos que dejar las puertas abiertas, tanto de la terraza como de la habitación, y salirnos al pasillo constantemente, además el ventilador que proporcionan no es suficiente; en consecuencia los mosquitos se metieron y estuvieron picándonos toda la noche, además que hay una plaga de hormiguitas negras. La terraza es compartida con la habitación de junto por lo que una vez que se ocupó la otra habitación tuvimos que cerrar las puertas por seguridad y privacidad, provocando que la habitación se volviera a sofocar.
La limpieza deja mucho que desear, tanto en la habitación como en el baño parece que limpian superficialmente, debajo de las mesas está lleno de pelusa, y detrás del retrete además de polvo y pelusa había pedazos de papel higiénico. La regadera tenía cabellos atorados en la coladera.
En cuanto al servicio de alimentos, si habíamos considerado desayunar ahí, pero debido a todo lo anterior preferimos retirarnos lo antes posible, y consumir en otro lado.
No volvería a hospedarme aquí, ni lo recomiendo.